NO PODEMOS ENCERRARNOS EN UNA BURBUJA! Continuamente estamos expuestos a una variedad de toxinas que pueden afectar nuestro organismo. Estas toxinas como cafeína, alcohol, grasas, azúcares, aditivos alimentarios, pesticidas, sustancias químicas y humos contaminantes, llegan a todo el cuerpo mediante el torrente sanguíneo. Si no se eliminan en las heces y en la orina, se acumulan en el organismo ocasionando inflamación e irritación de los tejidos y otros problemas de salud. Cuando las células han estado sometidas durante mucho tiempo a la agresión de las toxinas, las consecuencias van desde dolor de cabeza, desórdenes nerviosos, ansiedad, depresión, cansancio, malestar general, hinchazón corporal, hasta el envejecimiento precoz dérmico y capilar, y males degenerativos como el cáncer. Las toxinas relativas son las que actúan por acumulación y sobrecarga, se comportan de esta manera los alimentos que contienen escasos elementos nutritivos. Su utilización continua crea una situación de carencia nutricional. La salud de un individuo depende de la capacidad de su organismo para eliminar los residuos perjudiciales, tanto de origen interno como externo. El cuerpo tiene órganos y sistemas responsables de limpiar las impurezas y desechos orgánicos; éstos son el hígado, los riñones, la piel y los pulmones, correlacionados con la sangre y la linfa y el sistema inmunológico Los residuos de la alimentación son expulsados de las células y pasan a la linfa y a la sangre que los transportan a los órganos excretores – sobre todo al hígado y a los riñones – donde son transformados y conducidos a los órganos de evacuación. La función del aparato digestivo incide en la producción de diferentes enfermedades cuando se encuentra alterado en su función (estreñimiento, diarreas, infecciones frecuentes, residuos alimenticios, inflamaciones como colitis, gastritis, etc.) Se generan, a partir de esto, alteraciones en la función de los distintos órganos como los riñones, el hígado, los pulmones o el sistema inmunológico, por lo que es necesario limpiar o desintoxicar el cuerpo. Depurar el organismo consiste en disminuir su nivel de toxemia. Esto se hace disminuyendo los tóxicos y ayudando a los órganos eliminadores a realizar su función, estimulando la eliminación de toxinas.
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